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El transporte en México
5 enero 2010, 10:35 PM
Archivado en: Comunicación, Crisis, Economía | Etiquetas: ,

Cuando observo manifestaciones del tipo que publica esta tarde El Universal, me desespero un poco, veo como un sector de la economía tan importante se muestra inconforme sin entender sus problemas estructurales. En lugar de unir fuerzas para crear opciones competitivas, se ponen a tomar carreteras para que baje el precio de los combustibles.

El sistema de transporte en México es ineficiente en muchísimos casos, la utilización de llantas para mover a personas y carga en general es pocas veces productiva, solo en distancias cortas puede funcionar en el largo plazo y en México eso no lo entienden bien los transportistas.

Tuvimos el siglo pasado para impulsar al ferrocarril como medio de transporte para carga y personas, no lo hicimos, ignoramos también un sistema de cabotaje, somos un país relativamente angosto pero largo bañado por los océanos a ambos lados, tampoco nos interesó ese sistema de buques que demuestran ser tan productivos hoy en día.

¿Que hicimos en lugar de pensar en el largo plazo?, como país se fomentó una serie de concesiones para transportar personas y cargas basado en compadrazgos, pensamos que no había necesidad de cambiar, y que la globalización solo era para los productos, no para los servicios. Wrong again, la globalización exige que todos los sectores de la economía sean competitivos a nivel mundial, y si dejamos un sector de lado, en el mediano y largo plazo este terminará perjudicando a los demás, tal vez hoy sea ya muy tarde y lo estamos viendo con el transporte.

Sin transporte eficiente perdemos competitividad en la producción de bienes y la industria de los servicios, un país con tantas cosas bellas que mostrar al mundo, se ve frenado por no tener transporte adecuado, y de allí se va formando un círculo vicioso.

Sigamos viviendo sin pensar en el largo plazo y mañana será otro ramo de nuestra economía el que mande a tomar calles y carreteras por falta de buenos resultados.



7 meses y aquí no pasa nada

Bien podría ser el título 7 años y acá no pasa nada con el Incendio de la Guardería ABC de Hermosillo.

Fue el fatídico 5 de Junio del 2009 cuando la noticia nos golpeó a casi todos, no a todos pues a los funcionarios públicos de este país solo les inquietó un momento, mientras empezaban y terminaban sus amarres políticos, después respiraron tranquilos, sabían que los hilos se moverían a su favor una vez más, no tenía que ser diferente en esa ocasión, así se arreglan las cosas en un país secuestrado y donde el gobierno de los 3 niveles está podrido.

Me imagino al hoy ex-gobernador de Sonora ese día en su oficina:

Suena su celular momentos después del incendio, al otro lado de la conexión, alguien le da la noticia con voz excitada: ¡Jefe, esto ya valió!

-¿Ya valió que? Pendejo, explícate bien, que no ves que estoy por salir de viaje y no vengas a quitarme el tiempo, ni por teléfono, además ¿Porqué me llamas a esta línea?.

Eduardo Bours nunca cuidó su vocabulario en público, mucho menos en privado. Sentía que era la forma de que la gente lo viera como directo, como uno del pueblo.

-El incendio jefe, el terrible incendio de la guardería ABC, estoy aquí afuera del edificio y están saliendo con niños ya muertos.

Que no le extrañe a nadie que hay ciertos empleados en los gobiernos cuya función es moverse muy rápido, ellos no son burócratas, son las orejas y los ojos encubiertos de la mafia política, uno de estos, que no son pocos en cada ciudad,  llegó mientras los bomberos de Hermosillo luchaban para apagar el incendio y los padres junto con  familiares de los niños se arremolinaban frente a la guardería.

-¡No puede ser!, grita Bours al otro lado de la línea del celular. Esto le va a pegar a la campaña política del Vaquero, nos tenemos que mover rápido. No te despegues de allí por ningún motivo, márcale a mi secretario cada 5 minutos con novedades, no me marques ya a mi, ¿entendiste?

-Ok jefe, lo mantendré al tanto de esto que pasa acá a través de su secretario particular, no le marco, es una orden de usted y para mi sus órdenes se cumplen así me cueste la vida. -Por dentro pensó en realidad: o que le cueste la vida a otros, ¿a mi por qué?-.

Antes de salir de su oficina, el gobernador Bours le da una orden a su secretaria, actívame la nueva línea del celular, esta ya no me sirve y rápido, convoca a una reunión en la sala de juntas, que venga el procurador y el secretario de gobierno, ya no me pases llamadas, que vengan de inmediato.

En la oficina de campaña del Vaquero:

-Rápido dice el vaquero, comunícame con el gober. Esto pone en peligro nuestros planes.

Debo aclarar que “rápido” es la palabra más usada por los políticos para servir a sus propios intereses, para atender al ciudadano que es en lo que la deberían de emplear nunca está disponible la rapidez, para eso las cosas son tardadas, se hacen con desgano interno, mostrando siempre una actitud de servicio, además la mayoría de nosotros ya se acostumbró a los tiempos oficiales, en el fondo nos gusta tener privilegios y no nos ponemos a pensar que a la larga eso fue lo que nos llevó al triste lugar donde estamos los que no somos políticos.

El candidato a la gubernatura se enteró por el radio de la noticia, en esos momentos se encontraba escuchando música, a la pendeja, pues ya se sentía el próximo gobernador de Sonora. Se pasaba las mañanas escuchando una estación grupera y tomando café con sus amigos ganaderos.

Alfonso Elías Serrano, mejor conocido como el vaquero, tampoco pensó en las víctimas del incendio, al igual que Eduardo Bours solo pensaron en sus proyectos personales de gobierno.

-¿Que jodidos pasa con la llamada que te pedí? Le gritó a la fiel secretaria. Ya se empezaba a sentir nervioso.

En la política la gente debe demostrar que es fiel a los jefes, o de lo contrario no sirven para eso.

-Ya está en la línea el Lic. Bours, le dice la secretaría al teléfono. Le ruego me disculpe, pero es que me acaban de pasar el nuevo número de celular del sr. gobernador, que extraño, en la mañana estaba activo otro número y se encuentra en reunión y pidió que no le molestaran.

El Vaquero cierra la puerta de golpe y se echa en su silla de campaña, la misma que tenía pensado utilizar en la oficina de gobierno a finales de ese año.

-¿Que opinas Eduardo? le dice Elías Serrano. ¿Quien provocaría el incendio?

-Lo estoy averiguando Alfonso, le contesta el gober, precisamente estoy en una junta para ello, desde ahorita te lo dejo bien claro, quien haya sido lo pagará muy caro, salvo que sea uno de los nuestros, espero que no.

-Ayúdame Eduardo, le dice nervioso el vaquero, no podemos perder la gubernatura por este evento, nuestros planes no pueden arruinarse por unos cuantos niños quemados.

-No te preocupes Alfonso, le dice Bours. Tu sabes como se maneja esto, déjame aparecer ante las cámaras y ante los pinches periodistas de Hermosillo, y tranquilizaré a la gente. Voy a salir a dar unas declaraciones, no me llames al celular, alguien puede interceptar las llamadas y no queremos más problemas en este momento. Ahorita lo más importante es ponerme de acuerdo con mis gentes y tener listo lo que voy a declarar a los medios, y debo apurarme antes de que Calderón me marque, seguro va a pedirme una explicación personalmente antes de mandar a uno de sus perros de confianza.

-Una pregunta Eduardo, ¿quieres que yo también cambie el número de celular?

No hubo respuesta del otro lado, y se cortó la comunicación.

-Colgó sin decir adios, se quedó pensando aún con el celular en la oreja, y eso le preocupó al Vaquero. Fue el primer momento en que sintió de verdad que la gubernatura se le había escapado de las manos. No se dio cuenta que sus piernas le temblaban y que afuera de sus oficinas de campaña varias personas empezaban a buscar contactos en las oficinas de Padrés, el contrincante del Vaquero hasta ese día, ellos sabían que el Vaquero había perdido, nadie como las ratas para saber el momento preciso de abandonar el barco y esa nave pronto empezaría a hacer agua…

Ni Elías Serrano ni Bours pensaron en los cientos de vidas destruidas por la negligencia gubernamental. Para ellos dos solo existió su proyecto de gobierno.

Lo demás es hoy historia. Alfonso Elías perdió las elecciones para gobernador, pero lo esencial es una historia sin final, así la dejaron congelada, con el dolor inacabable de los padres que confiaron en una institución que desconocían corrompida, propiedad de amigos de políticos, que se protegen entre ellos pues son las reglas del Clan, antes que ser de algún partido en particular, son miembros de una elite política, primero están ellos, con amarres debajo de la mesa, ya no los une el color de un partido político en situaciones difíciles como esta, los une su “profesión”. Joder al pueblo, bajo el lema de toda esa casta podrida: Ser un político pobre es ser un pobre político y vivir fuera del presupuesto es vivir en el error.

Que desamparados estamos los mexicanos.

Este post es in memorian de los 49 niños que murieron por los amarres políticos que se dan todos los días en este país, y con respeto a sus padres que confiaron en un México que les cuidaría lo más preciado, pero despertaron a la realidad de la peor manera posible.

Descansen en paz esos angelitos y que sus padres encuentren la resignación.




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