Entre la pequeñez y la brevedad
6 junio 2010, 7:51 PM
Archivado en:
Cultura,
Educación | Etiquetas:
Argentina,
Barómetro de la Felicidad,
Bélgica,
Brasil,
Bulgaria,
China,
Dalai Lama,
España,
Estados Unidos,
Felicidad,
Filipinas,
Francia,
Italia,
México,
Reino Unido,
Rumanía,
Rusia,
Sudáfrica,
Toastmasters,
Turquía
Pocas personas no estarían de acuerdo en la gran importancia que el ser humano le da a los bienes materiales. Vivimos en un mundo construido sobre las bases de que cada día debemos de poseer más, y lo delicado es que no somos capaces de disfrutar lo que tenemos. Vivimos sometidos a la presión de que si no eres rico eres por lo tanto un fracasado; que lejos de la verdad está ese paradigma.
Si las personas le dedicáramos el tiempo adecuado a disfrutar lo que somos y lo que tenemos al día de hoy, nuestra sociedad tal vez si sería conformista, pero sin lugar a dudas, seríamos una sociedad en paz y por lo tanto feliz.
A medio día leía un decálogo para conseguir la felicidad, hace un momento me sumergí en una pila de libros que guardo en un espacio aquí en casa y me topé con el libro: ‘El arte de vivir en el nuevo milenio. Una guía ética para el futuro‘, escrito por el Dalai Lama en el hoy lejano 1999, y anoté que lo adquirí el 12 de agosto del 2000 en alguna librería de Tijuana. El punto central del libro es que un acto ético es aquel que no perjudica a la experiencia de los demás ni a sus expectativas de ser felices y hay que considerar que la felicidad es totalmente relativa, lo que puede alegrar inmensamente a una persona, puede ser motivo de infinita tristeza para otro, por ejemplo que a una persona como nosotros nos dicten una sentencia de cadena perpetua sería una tragedia, pero si a una persona que va rumbo a la silla de muerte le permutan esa pena por vivir prisionero de por vida cambia totalmente su panorama.
Hace unas semanas escuchaba el discurso de un compañero Toastmasters, concursó con este en un certamen de oratoria y se titula ‘El arte de vivir la vida‘. Que hermoso arte, a todos se nos dota de un lienzo y pinturas al nacer, y lo que plasmemos en este es derecho y responsabilidad de cada quien.
Recapitulando, el mundo entero está lleno de escritos y de grandes personas que pregonan la búsqueda de la felicidad, y en la historia hay infinidad de líderes que nos alumbraron el camino, el detalle es que el ritmo que nos hemos impuesto no permite que sintonicemos la frecuencia de manera adecuada. En el cúmulo de información que está disponible en la web podemos leer sobre el ranking de países más felices del mundo, o sobre el estudio que Coca Cola realizó en cuatro continentes, como están las cosas hoy en día, dudo de la veracidad de ese trabajo:
“El Barómetro de la Felicidad, realizado en 16 países y que cubre cuatro continentes, señala también que para la sociedad española en su conjunto la comida y los amigos son fundamentales.
De esta forma, el 38% de los encuestados afirma que la comida es el momento más feliz del día y el 32% apunta que los amigos son fuente de felicidad.
Y es que las relaciones personales son esenciales para los españoles: el 67% de los adultos encuentra su mayor fuente de felicidad en su pareja, seguido de la familia (51%) y del trabajo (16%).
Además, España es el segundo país más feliz de Europa, sólo superado por Rumanía y el octavo en el ranking general.
Los países más felices son México, Filipinas, Argentina, Sudáfrica, Rumanía, Estados Unidos y Brasil, mientras que a España, le siguen por este orden Reino Unido, Italia, Rusia, Bélgica, China, Turquía, Bulgaria y Francia, según el estudio.
El estudio añade que, pese al ritmo frenético al que avanza el mundo virtual, el contacto humano gana de forma aplastante cuando de felicidad se trata“.
Es difícil medir la felicidad en países, pero es más difícil mantener índices elevados en este rubro. Por lo que podemos señalar que lo bonito de la felicidad es que no es perfecta, nada en realidad lo es y tenemos que ser muy felices o a pesar de eso o gracias a eso y tenemos que estar conscientes que solo somos un suspiro del Universo, creamos o no en una inteligencia superior somos solo algo más pequeño que un grano de arena comparados con el tamaño del universo y somos algo menos de una fracción de segundo comparados con el tiempo que lo material lleva en el mismo Universo.
Si somos tan conscientes de nuestra pequeñez y brevedad, ¿porque no buscamos ser y hacer feliz a los que viven a nuestro lado? Si en este momento la felicidad que buscas te la puede conceder solo el dinero, empieza a preocuparte y a desandar unos pasos, eah, el camino no es por allí.
Tijuana, Baja California, una tarde de domingo, con un poco de calor, pero solo un poco, como para darnos cuenta que hay que disfrutarlo y viene más.
Una de chiflados -locos-.
6 junio 2010, 12:57 PM
Archivado en:
Corrupción,
Crisis,
Economía,
locuras,
Política | Etiquetas:
Aló Presidente,
demagogia,
Dictadura,
Hugo Chávez,
Inflación,
Pobreza,
Venezuela
En México nos quejamos -y con justa razón- de nuestras lacras políticas, pero cuando observo lo que sucede en Venezuela, me alegro de que no tengamos a una persona de esa calaña entre nosotros.
Leo El Universal y específicamente una declaración del dictador Chávez: “Presidente culpa al capitalismo de la inflación de los alimentos”.
Este presidente, o cualquier otro en el mundo, no ha sido elegido para rebajar los precios de los alimentos, han sido elegidos para que la población genere ingresos que le permitan costear con soltura cualquier tipo de alimento que necesiten, medicinas o todo tipo de bienes y servicios, bajo ese esquema los ciudadanos tienen opciones y escogerán por lo que más les guste o convenga.
¿De que le sirve al pueblo de Venezuela que su presidente venda a 7 bolívares el jugo en cuestión si no los tienen en el bolsillo? Que se preocupe el dictador Chávez por hacer que la gente gane los 12 bolívares y que sean estos quienes decidan que marca de jugos comprar y a que precio.
No resisto las ganas de transcribir las estúpidas palabras del dictador: “Así lo expresó durante la edición número 360 del programa Aló, Presidente, que se realizó desde las instalaciones de la planta procesadora Lácteos Los Andes en Cabudare, municipio Palavecino del estado Lara, reseñó ABN. El jugo de 900 cc en el mercado capitalista lo venden en 12,00 bolívares, pero nosotros lo tenemos en 7,00 bolívares, siendo el costo de producción en 5,31 bolívares”, explicó. Los capitalistas lo venden en más del doble, ahí está una de las razones de la inflación, del empobrecimiento de las mayorías“.
¿Cuanta pobreza más pueden aguantar los venezolanos? ¿Cuanto más deben aguantar a este chiflado?
¿Quien cerrará la puerta de las prisiones?
Pronto los políticos en México irán a la cárcel, el motivo es una ley que se está fraguando en el congreso, y no es broma el fin de la misma es: “castigar penalmente a quienes lucren con la superstición o la ignorancia de las personas“. ¿Habrá un México que sea distinto? Que yo recuerde no lo hemos construido aún.
La lista de prisioneros tendrá supongo un tamaño similar al censo que estos día se lleva a cabo.
Los empresarios tendrán que ser encarcelados, los dueños de las televisoras y demás medios, viven de lucrar con la ignorancia del mexicano promedio.
En la lista de los condenados a prisión tendrán que ir los religiosos también, ¿donde termina la fe y donde empieza la superstición? ¿Porqué van a regular mi derecho a creer en lo que me venga en gana?
Y por último, para no dejar a nadie sentido, que metan a la cárcel también a estos flamantes legisladores, por un solo delito: Por ser tan pendejos y abrir este tipo de temas. Y a los demás mexicanos que nos castiguen por mantenerlos en sus puestos, somos al final más pendejos que ellos.
¿Podrá alguien darle clases de que es un legislador a esta bola de ignorantes que nos estafan desde el congreso federal y los congresos estatales?
Un legislador no es un policía, un legislador debe promover el progreso mediante leyes que fomenten la inversión, el empleo, y dejemos que la policía nos cuide los delincuentes y al recibir educación y conseguir un trabajo que el mexicano se cuide solo de los estafadores.
¿Porqué seremos un país con tanto legislador pendejo?
¿Que pecados debemos?
¿Será por los crímenes que cometían los Aztecas al comerse los corazones de sus enemigos aún latiendo?
Por respeto a Ustedes que me leen no termino mi post echándoles un sonoro madrazo a cada político que tenemos en México, pero hagan de cuenta que si lo hice y dejo a su imaginación la magnitud del mismo.