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Exigimos se implante la pena de muerte en México

Durante décadas algunos políticos en México se han auto-protegido junto con sus cómplices de bandas de secuestradores y han declarado que la pena de muerte en el país es injusta. Algunos intelectuales, que fingen desconocer la crueldad de estos malechores señalan que debido a las fallas en el sistema de impartición de justicia pueden pagar “justos por pecadores”, pero esto no debería ser motivo, es necesario que se implante la pena de muerte para secuestradores, la amenaza de la cárcel no los frena, al final del día si pueden pagar privilegios dentro de sus celdas, pues serían como vacaciones al estar recluidos en los penales de México.

Ya Basta de tanta impunidad, esta noche se lee en El Universal como fueron rescatadas tres mujeres jóvenes, a dos de ellas las habían mutilado de sus dedos, y a las tres las mantenían encadenadas y amordazadas. Se ha capturado al cabecilla de la banda y a varios cómplices, las edades de estos últimos van desde los 74 años hasta menores de edad. Es inadmisible que no se les castigue con la pena capital, es un abuso que no tiene perdón.

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Soy Gaby, una de tantas víctimas

1917026La nota del periódico reforma no podía ser más triste, observar la mano de Gaby despierta un sentimiento de llegar desear la pena de muerte para todos los secuestradores en México, previa mutilación de sus extremidades y sin anestesia -aunque se diga que con eso nos rebajamos al nivel de los criminales, y ¿qué importa? tal vez ese sea el único lenguaje que entiendan-:

Gaby posó su mano izquierda sobre la espalda del Presidente Felipe Calderón, quien la atrajo hacia él al final de la toma de posesión del nuevo consejo directivo de México Unido Contra la Delincuencia.
La uña de su pulgar resaltó pintada de rojo. Pero era la única. El resto las perdió junto con la mitad de cada uno de sus dedos durante los casi siete meses que estuvo secuestrada.
Ante el Presidente dio a conocer su testimonio: el miedo, la desesperación, el enojo, la tristeza que sufrió durante su cautiverio, del que fue liberada porque su familia, con mucho esfuerzo, pagó el rescate
“.

Para estos hijos de la chingada no fue suficiente cortar un solo dedo, el primero fue para meter miedo a la familia de Gaby, los otros tres seguramente fueron por placer.

Sr. presidente, gracias mil por cada secuestrador que capturan las fuerzas del orden, pero por favor no los capture ya, de la orden de que los maten en el intento de captura, o de un accidente en sus celdas, por ejemplo resbalarse en el baño.