27 Letr@s


Los enemigos de Calderón

Rubén Aguilar Jiménez, es un político mexicano, y no es cualquier político. Tuvo la capacidad de ser integrante del primer círculo del presidente Vicente Fox (2000-2006) y desde esa ubicación conoció y vivió a fondo y de primera mano el sistema político mexicano.

A esos niveles, distinguir en México quienes son los buenos y los malos no es difícil, y Rubén Aguilar supo hacerlo.

Hoy leo en Milenio diario parte de una entrevista que le hace Ciro Gómez Leyva y donde Aguilar señala que los muertos por la violencia en México son culpa del presidente Calderón, y me pregunto que mosca le picó a Aguilar para señalar de manera tan diligente esta cuestión.

Si bien es cierto, el presidente Caderón enfrentó de manera directa al crimen organizado, no tiene porque ser el responsable de las 60 mil muertes violentas que van en el sexenio y que Aguilar señala que van a llegar a 112 mil personas.

Como actor primario e intelectual de la política, Rubén Aguilar debe saber que estas muertes son víctimas de la falta de honestidad y exceso de corrupción en todos los niveles del sistema político-empresarial mexicano. Esas personas no estaban haciendo un trabajo honesto el día de su muerte, se fueron a delinquir por falta de bases morales-educación y de oportunidades, en cada caso el orden de estos factores se puede invertir. No murieron porque Calderón los mandó matar, murieron porque la mayoría de estos se dedicaban a actividades delictivas, y a falta de un sistema de justicia correcto en México, hoy están en sus tumbas y no en una cárcel buscando su re-adaptación a su vida.

Me gustaría que Aguilar Jiménez se aventurara por Michoacán, sin mencionar otras zonas conflictivas del país. Le preguntara a los productores agrícolas de ese estado cual es su sentimiento por estar “pagando piso” a la Familia, los Templarios y otros grupos del crimen organizado. Seguramente esa visita lo pondría con los pies en la tierra y se daría cuenta de lo complejo que es la situación en las zonas violentas de México, es imposible distinguir la frontera entre los funcionarios públicos honestos y los corruptos que permiten tal grado de destrucción del modelo de trabajo.

Si es cierto que Calderón será puesto en su lugar por la historia, en lugar de iniciar una guerra contra los narcotraficantes debió iniciar una guerra en serio contra la corrupción y castigar a tanto funcionario público deshonesto, pero aquí en México esas cuestiones se lavan con detergente Foca y no hay problema, sino que le pregunten a Luis Echeverría y Carlos Salinas de Gortari, dos de los más nefastos presidentes que hemos tenido en México y aún están vivos; aquí en México no les pasa nada a los corruptos, solo sufrimos los que no tenemos “palancas”.

En mi opinión tienen más culpa los principales líderes sindicales en México y los miembros del congreso de la unión en las 60 mil muertes que el propio Felipe Calderón. Ellos han contribuido a formar este desastre de país y de juventudes que tenemos.



Siguen siendo tarados los funcionarios públicos en México

Lo que desespera en mi país es que los funcionarios de primer nivel intentan poner medidas tácticas en operación sin que vayan de la mano de una estrategia adecuada que nos permita resultados en el mediano y largo plazo, pues esperar resultados en el corto plazo en México sería solo mediante milagros, y esos están suspendidos hoy en día.

Hace unos meses impusieron el control de dólares, situación que es dañina para la economía de la frontera, y no parece que sea algo que esté ayudando a combatir al narco. Años atrás impusieron un 2% a los depósitos en efectivo, que vino a perjudicar enormemente al mercado tradicional en México y a dificultarle la operación a las empresas proveedoras de ese mercado, y a facilitar el robo por parte de los criminales pues a partir de ese día el manejo del efectivo por fuera de los bancos creció. Otra medida táctica fue el registro de celulares, una cuestión engorrosa para nosotros y de cero utilidad, al contrario, días después de tener los listados, estos se vendían al mejor postor en Tepito, el crimen organizado ganado dinero como siempre. A parte de lo deficiente del PROCAMPO, necesitaría días completos para seguir mencionando programas inservibles en México, este último demostrado hasta la saciedad que los funcionarios de la Sagarpa y otras instituciones públicas son los primeros beneficiados.

Hoy leo en Expansión que el gobierno pretende obligar a que no se pague en efectivo toda compra mayor a 100 mil pesos (cerca de 9 mil USD). Una táctica más que solo obedece a la creatividad de un pendejo detrás de un escritorio que tiene su sueldo asegurado, más incrementos anuales mientras a los demás nos lleva la tostada. Hablemos un poco al respecto:

Primero, seguramente estos funcionarios piensan que todos en México tenemos tarjetas de crédito y chequeras para gestionar nuestro dinero. Desconocen, al parecer, que somos un país de tercer mundo donde la mayoría no tenemos ya interés en pagar impuestos pues vemos día a día como dilapidan nuestro dinerito, el caso más reciente, el de unos animales priístas en el congreso de la federación que se han regalado ayer 236 iPads, para trabajar según ellos.

En segundo lugar, las tácticas en solitario raramente son exitosas, se requiere que estén integradas a una estrategia sólida, de preferencia probada en otros países y de no ser así, instrumentada rigurosamente por profesionales éticos, no por aprendices de tercer nivel.

Tercero, el actual gobierno, del que no me canso de decir que es más honesto que todos sus predecesores, sigue siendo incapaz de vendernos una estrategia correcta, se mueve sin coordinación y esto es aprovechado por los políticos oportunistas y por el crimen organizado.

Ya he señalado anteriormente, la guerra debió haber empezado contra la corrupción, una vez que hubiésemos tenido instituciones sanas podemos empezar una guerra contra el crimen organizado, sin instituciones compuestas de personal ético en su mayoría la guerra estará perdida, o se pudiera ganar en el último de los casos a un costo muy por encima de lo que nos podemos permitir.

Señores políticos, las medidas que requieren tomar son fuertes, con resultados que tardarán años en reflejarse, y como es comprensible a Ustedes no les interesa pues viven pensando en a quien dejan en sus puestos y es preferible hacer obras de relumbrón que tomar decisiones impopulares, pero necesarias.

Todo programa que se instrumente por ustedes debe pasar por un esquema de decisiones:

a. Elaborar la estrategia adecuada: Educación, no tonterías como tenemos hoy, y mejora en el nivel de vida de los pobres en México.

b. Toda táctica que propongan se aprueba si es parte de la estrategia integral, de lo contrario no es importante.

c. Si es muy urgente lo que se necesita resolver, hay que aplicar tácticas que al final vayan de la mano de la estrategia.

d. Implantar sistemas anti-corrupción, donde se premie al funcionario que actúe transparentemente.

Cada día que pasa, más nos alejamos del México ideal, y después remar contra corriente es más pesado y tal vez ya no queden fuerzas.