27 Letr@s


Jon Lee Anderson

Bien haría al presidente Felipe Calderón leer la entrevista que le hace el periódico Milenio a Jon Lee Anderson, uno de los periodistas que en la actualidad pueden presumir de haber vivido y reporteado guerras por todo el orbe desde el 2001, amén de haber participado en la edición de perfiles a famosos como Fidel Castro, el Che Guevara, el Rey Juan Carlos de España,  a Sadam Hussein y al muy polémico dictador de Venezuela Hugo Chávez.

A la pregunta expresa de: ¿Se puede declarar una guerra a un fenómeno como el narcotráfico?

Contesta: “Entonces es como Bush, que declaró la guerra contra el terrorismo, la guerra a un fenómeno; es un poco como declarar la guerra contra los tornados o los sauces. Los sauces probablemente podrías lograr talarlos a todos, a los tornados es más difícil, pero el tornado es un poco comparable a un fenómeno como el narcotráfico o el terrorismo. Declararle la guerra a un fenómeno es una formulación política de una intencionalidad. Lo hizo en su momento Bush con el terrorismo, después del 11 de septiembre, y hubo consecuencias desastrosas“.

16 mil muertes después, aún es tiempo de que el presidente de México se retracte de declararle la guerra a un fenómeno, a un asunto que no se le puede combatir de esa forma, al narcotráfico, a la drogadicción, a la corrupción se les empieza a combatir con Educación y después con el ejemplo que deben de dar los funcionarios públicos: Ser éticos. Con estas dos armas es como se le puede ganar la guerra a algo peor aún, a la INJUSTICIA, realidad que reina sobre los Méxicanos.

Y ya que Calderón esté leyendo la entrevista en cuestión, que la termine y se entere de lo que piensa de la política mexicana un periodista de clase mundial, le preguntan:

¿Qué historia te gustaría contar de México?

y responde: “Nunca he reporteado en México. Para mí México, la política mexicana, es lo complejo, lo difícil, lo subterráneo, lo escondido; es un poco como el Kremlin de la época de la URSS o quizá también de hoy en día. Es decir, es un país donde uno ve la consecuencia de la política: los gobernadores mexicanos siempre están declamando en público, el presidente también, pero hay una política subterránea en México que hace brotar cosas inverosímiles y muy violentas, que siempre me han hecho pensar que aquí hay arena movediza; aquí el Estado sí tiene la cabeza fuera pero el cuerpo escondido. Los lazos entre lo legítimo y lo ilegítimo en México siempre me han parecido demasiado entrelazados y esta guerra así lo demuestra“.

Y espero que al terminar la lectura, el presidente Calderón tenga un solo sentimiento: VERGÜENZA.

Si es que Felipe Calderón es hombre cabal, la sentirá y estoy seguro que le darán ganas de  tomar decisiones apropiadas, que tanta falta nos hacen.