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Soy Gaby, una de tantas víctimas

1917026La nota del periódico reforma no podía ser más triste, observar la mano de Gaby despierta un sentimiento de llegar desear la pena de muerte para todos los secuestradores en México, previa mutilación de sus extremidades y sin anestesia -aunque se diga que con eso nos rebajamos al nivel de los criminales, y ¿qué importa? tal vez ese sea el único lenguaje que entiendan-:

Gaby posó su mano izquierda sobre la espalda del Presidente Felipe Calderón, quien la atrajo hacia él al final de la toma de posesión del nuevo consejo directivo de México Unido Contra la Delincuencia.
La uña de su pulgar resaltó pintada de rojo. Pero era la única. El resto las perdió junto con la mitad de cada uno de sus dedos durante los casi siete meses que estuvo secuestrada.
Ante el Presidente dio a conocer su testimonio: el miedo, la desesperación, el enojo, la tristeza que sufrió durante su cautiverio, del que fue liberada porque su familia, con mucho esfuerzo, pagó el rescate
“.

Para estos hijos de la chingada no fue suficiente cortar un solo dedo, el primero fue para meter miedo a la familia de Gaby, los otros tres seguramente fueron por placer.

Sr. presidente, gracias mil por cada secuestrador que capturan las fuerzas del orden, pero por favor no los capture ya, de la orden de que los maten en el intento de captura, o de un accidente en sus celdas, por ejemplo resbalarse en el baño.