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Cortafuegos

Con esta obra de Henning Mankell se me agota la saga del inspector Kurt Wallander, ya no me quedan más libros del gran policía sueco por leer -salvo La pirámide, que transcurre cronológicamente antes que su primer libro-, precisamente en este 2010 Mankell publicó en español la última aventura de Wallander –El hombre inquieto– y lo retiró de las fuerzas policiacas, así que disfrutaré esta novela que he empezado a leer en esta noche fresca de Tijuana, expectante por la posible violencia que se desate a raíz de la detención de más de 60 agentes de diversas corporaciones por parte del ejército mexicano y por la muerte de un capo de alto rango en la ciudad de Guadalajara que respondía al nombre de Ignacio Coronel.

No tengo idea que leeré después de haber terminado con la obra de Henning Mankell, la trama sueca está muy bien lograda y celebro haber leído la trilogía de Stieg Larsson antes de haber descubierto a este autor, no le hubiera leído con la frescura que lo hice y me permitió disfrutar enormemente las peripecias de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist, personajes principales de los libros de Larsson.

Sobra decir que son de lectura obligada ambos autores.

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Pisando los talones

Anoche empecé una novela más de Henning Mankell, se titula ‘Pisando los talones’ y de nueva cuenta pertenece a la saga Wallander.

Me ha resultado adictivo desde el año pasado haber ido leyendo una a una las novelas de este gran escritor sueco, el género de novela negra es fascinante, sobre todo con un inspector como Kurt Wallander que se encuentra a años luz de ética de lo que sería un policía similar en México y Latinoamérica, acá es imposible, ni en ficción podríamos imaginarnos a un miembro de la PGR que fuera igual de decente.

La novela es fascinante, ya leí las primeras 100 páginas, algo así como el 25% de la obra y me ha resultado muy placentero.

Por enésima ocasión recomiendo ampliamente una obra de Mankell.



Antes de que hiele

Esta semana que pasó leí un libro más de Henning Mankell, se titula ‘Antes de que hiele’ y de nueva cuenta las aventuras del inspector Kurt Wallander me transportaron al sur de Suecia, ese país de vientos fríos y crímenes resueltos.

Linda Wallander empieza a tener protagonismo, supongo que Mankell la va preparando para suceder a Kurt en sus aventuras policiacas, la trama es exquisita, sus 318 páginas se me fueron volando.

Poco a poco las obras que leo en la pantalla de mis computadoras se van acumulando y encontrar estos libros de manera gratuita en la web aunque no lo crean me dejan un sentimiento de culpabilidad, a la larga si todos leemos sin pagar las obras de los demás terminaríamos matando a la literatura, así que prometo no abusar de Scribd.



La reseña que es imposible de escribir en México, no hay material al respecto

Nuestra realidad política no solo ha robado las oportunidades a millones de personas hoy desamparadas, sin estudios, sin empleo, sin derecho a una pensión cuando el invierno les llegue.

En mi caso me ha robado la oportunidad de una reseña de novela policíaca, género conocido en todo el mundo como novela negra.

Los suecos son grandes escritores de este tipo de novela, Henning Mankell, el fallecido Stieg Larsson y en mis manos tengo la obra “Aurora Boreal” de Asa Larsson, podría pasarme el resto del día señalando a estupendos autores europeos amantes del suspenso policíaco, por lo que es triste rebuscar en la literatura moderna mexicana y no encontrar algo similar, acá no tenemos novela negra, imposible recrear alguna trama donde se involucre a los oficiales de policía y hacer a una lado la corrupción, imposible.

En México nadie estaría interesado en leer una novela policíaca, todos sabemos que la Policía en nuestro país es por lo general un organismo devaluado, son pequeños seres sin capacidad para ser íntegros, han rebajado tanto esa bonita profesión que todo lo relacionado suena a burla, a engaño, son empleados del hampa en su gran mayoría y lo último que les interesa es servir y proteger a la sociedad.

Así que los lectores que gustamos de la novela negra nos vemos obligados a recurrir a los suecos, a esa investigación bajo el frío austral, pero policías honestos.

Empezaré esta novela hoy en la noche, en el verano más frío -y por lo tanto agradable- que me ha tocado disfrutar en mi Tijuana (Por las noches es común que estemos a 16°C).

Adquirí la obra en Librería Gandhi, costó $248 pesos, aproximadamente $19.84 USD, no es barata la lectura en mi país, por lo que le doy las gracias acompañadas de un fuerte madrazo a los políticos que lo han hecho posible, ayudaron a construir un pueblo incapaz de leer.



El cerebro de Kennedy

No me refiero al cerebro del presidente J.F. Kennedy, ese es el título del libro que compré esta tarde en librería Gandhi. Me dolió que no tuvieran más libros de Mankell bajo la colección Maxi de Tusquets, y tuve que pagar $250 pesos por esta novela (13 euros aproximadamente), supongo que para quien vive en europa esta cantidad no representa casi nada por un buen libro.

En otra de las novelas de Henning Mankell allí en la librería, me llamó la atención que traía una cintilla donde señalaba que este autor lleva vendidos más de 25 millones de ejemplares de su obra, por lo tanto debe ser ya una persona sin penurias económicas y puede vivir como rey, aunque quien sabe, hay personas que nunca aprenden a usar el dinero.

Este es mi primer libro del 2010, cerré el 2009  con estupendas veladas leyendo y tomando café, tengo fe que este año, que será en todos los aspectos mejor que el último de la pasada década, la lectura será placentera.

No necesito volver a comentarles que este autor sueco posee una envidiable narrativa, aunque estoy consciente de que a muchas personas no les gusta el género de novela negra y pensarán que existen mejores formas de aprovechar el tiempo, solo que hay que tomar en cuenta que el mejor tiempo libre es aquel que se utiliza en lo que más nos agrada, así que habrá personas que lo inviertan en ver TV, otros en escuchar música, otros tuiteando, otros durmiendo, etc, etc. Que cada quien use su tiempo libre como quiera, pero la obligación es disfrutarlo. De lo contrario, que desperdicio de vida.

Tijuana, B.C. Una noche de enero a 20 grados centígrados y en espera de que el café termine de colarse.