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Nuestros impuestos se la pasan volando

1918835La prudencia no es una virtud de los políticos mexicanos, de cualquier nivel. Es cuestión de que tomen posesión de su puesto público y consideran que todo los recursos financieros que manejan son de su propiedad. Es un aspecto cultural muy arraigado en nuestro país. Situación que seguramente se nos quedó desde la colonia, cuando el Virrey a pesar de ser solo el representante del rey de España, consideraba estos territorios como propios.

En esta ocasión el político que nos demuestra esta “ley no escrita de los organismos públicos” es el actual gobernador del estado de Querétaro, pues el avión que tiene asignado para uso oficial se la lleva de viaje a ciudades del sur de Estados Unidos, y por si fuera poco, trata de engañar a sus gobernados cuando se ha abierto una investigación sobre los vuelos de esa aeronave. 

La nota en reforma despierta el coraje me cae: “Mientras que Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano, organismo del Gobierno federal, reporta que, en 50 meses, el avión Piper Navajo PA31T, matrícula XC-QET, conocido como Junípero, hizo 54 vuelos a Texas, el Gobierno estatal reconoce sólo 13. La diferencia son 41 vuelos a McAllen, San Antonio y Houston –cuyos “shopping malls” son frecuentados por mexicanos–, según copias de las bitácoras en poder de REFORMA”.

Nunca hemos merecido esta clase de robo por parte de los políticos, pero en las condiciones actuales bien haría el presidente una de dos cosas: Despedir al gobernador Francisco Garrido  por corrupción o al menos cobrarle el costo de esos vuelos.